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miércoles, 8 de abril de 2015

Visita de los compañeros de Segovia (y 7). Último itinerario por la ciudad. Visión panorámica desde la Montaña y despedida

La actividad del miércoles, 17 de marzo, no acabó con el recorrido con los juglares. Después de la cena, se realizó un Juego de Pistas en la Ciudad Antigua con el título de “El Tesoro del Cristo Negro”. Fue dirigido por Sara Guerra, Blanca Perdigón y Alejandro Domínguez. El recorrido transcurrió rápido por distintos enclaves: Casa del Sol, Calle Amargura, Arco del Cristo, Palacio Toledo-Moctezuma, Casa del Mono, Plaza de San Jorge. 

El juego acabó a las 11,30h. Padres y madres nos esperaban en la Plaza Mayor. Despedimos a los escolares de Cáceres y acompañamos al grupo de Segovia hasta el albergue municipal, en el que estaban alojados. 

Fin para un día de intensa y larga actividad.

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En la mañana del jueves comenzamos con una visita al Palacio de Carvajal (sólo el grupo de Segovia). Presentación de algunos elementos del edificio, visita a la capilla y subida a la torre para disfrutar de las vistas de la ciudad. Explicación de las mismas. En la entrada, interpretación de la maqueta sobre la ciudad intramuros. 

Con esta visita iniciamos el último itinerario por Cáceres. El recorrido era parecido al realizado por nuestro grupo el 11 de diciembre. 

Torre de Bujaco, explicada por Beatriz Campos; Arco de la Estrella, por Lucía Mateos; fachadas trasera y principal del Palacio Episcopal, por Laura Álvarez; Casa de Hernando de Ovando, por Saúl García; Palacio de Mayoralgo, por Rodrigo Escribano; Casa de los Golfines de Abajo, por Lucía Barroso; cripta de San Francisco Javier y Aljibe bajo el patio del Colegio de los Jesuitas; Casa de Cáceres-Ovando y Torre de las Cigüeñas, por Álvaro Cid.
Ante el Palacio de Mayoralgo
 Delante de los Golfines de Abajo y de la Casa de Cáceres-Ovando y Torre de la Cigüeñas

En la Plaza de San Jorge
A continuación, el Palacio de las Veletas y Museo de Cáceres. En él visitamos el aljibe, explicado por Hugo Martínez.


Después, en la Sección de Etnografía, el grupo de escolares de Segovia recitó una versión del Romance de la Loba Parda, una variante distinta de la recitada por los cacereños en el recorrido con los juglares. Estábamos en la zona dedicada a la trashumancia y a la cultura pastoril y nos interesaba resaltar los elementos culturales transmitidos de manera oral y transformados en los viajes trashumantes de ida y vuelta, desde las zonas de pastos de invierno a los de verano y viceversa.

Estando un pastor en vela // pintando la su cayada
vio de venir siete lobos // y en medio la loba parda.
Loba parda, no te arrimes // no seas desvergonzada,
que tengo yo siete perros // y una perra sevillana,
y un perro con unos hierros // que te irá a sacar el alma ...

(Versión del Nuevo Mester de Juglaría. Fragmento)


La visita al museo terminó con un recorrido por las vitrinas de la orfebrería de Ceclavín y por los expositores de la indumentaria tradicional para ver los trajes de Cáceres y Montehermoso. El director del museo, don Juan M. Valadés, realizó una magnífica explicación de este recorrido resaltando los valores de esta cultura tradicional. Atendió especialmente a los elementos de la indumentaria de Montehermoso y al origen y uso de la famosa gorra. Muchas gracias por su intervención y por la documentada información que nos facilitó.

Explicaciones del director del museo

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Por último, subida a la Montaña, para visualizar toda la ciudad desde este mirador privilegiado de la Sierra de la Mosca. Allí nos despedimos. El intercambio, después de los dos viajes, había dejado huella en ambos grupos. Alguna lágrima, abrazos, despedidas, ...


Recuerdos de una entrañable experiencia.

jueves, 5 de febrero de 2015

Seguro que lo reconoces 4


Esta vez sí que lo hemos puesto fácil. Sabes perfectamente que es una estatua ecuestre de San Jorge. Y está recién restaurada. Mira la siguiente foto de hace unos años.

Foto. Altamirano. Diario HOY
Como puedes ver le faltaba algo. En el periódico HOY de 23 de noviembre de 2014 nos cuentan cómo San Jorge había recuperado la lanza perdida.


En nuestro recorrido del 16 de diciembre estuvimos delante de esta escultura situada en la Plaza de San Jorge. Pero nuestra visita era a la iglesia situada en esta plaza (ya sabéis, la de las dos grandes torres encaladas).
  • ¿A qué santo está dedicada esa iglesia?
  • Subimos por la Cuesta de la Compañía, llamada así por la orden religiosa que construyó la iglesia y el colegio o convento que está al lado. ¿Qué orden religiosa era? ¿En qué siglo se construyó este conjunto?
  • Al empezar la cuesta entramos por una puerta a dos monumentos situados debajo de la iglesia y debajo del patio del colegio. ¿Cómo se llaman? 
Como premio te mostramos otras representaciones de San Jorge que puedes ver en Cáceres (te decimos dónde):

Vuestros padres y madres, o abuelos, a lo mejor conocen alguna imagen más de San Jorge en la ciudad. Que nos lo digan en los comentarios.

Nosotros, ayer por la tarde, encontramos esta imagen por la calle. Un San Jorge, niño, cabalgando un dragón y sobre el capó de un "Mercedes".


lunes, 2 de febrero de 2015

Seguro que lo reconoces 1



Esta vez, por ser la primera, te lo ponemos fácil. Te decimos qué es. Lo pone en los carteles (uno reciente, otro más viejo). Pero sí queremos hacerte unas preguntas:
¿Dónde se encuentra este callejón?
¿Por qué motivo es conocido por la gente?  
¿Hay algún error ortográfico en los azulejos? 
Las respuestas puedes escribirlas en los comentarios debajo de esta entrada. O si lo prefieres, envíanos un correo a la dirección de tutora.

Seguirán apareciendo imágenes en distintos días para que demuestres todo lo que sabes. Atentos.
Esperamos vuestras respuestas.

jueves, 15 de enero de 2015

Segunda visita: Ciudad Monumental y ruta del agua. 16 de diciembre de 2014

Esta segunda visita, además de algunos elementos del patrimonio que nos faltaban, tenía como principal objetivo la ruta del agua


La comenzamos a las diez de la mañana. El primer destino, la Plaza de Santa María. En el recorrido a pie tuvimos oportunidad de observar las gárgolas de la iglesia de San Juan de los Ovejeros y la escultura de Leoncia, estática frente a la iglesia. A continuación, desde la plazuela de Publio Hurtado pudimos observar las almenas de la Torre del Postigo, y después la del Horno (Carlos Pereira), en las Piñuelas,  y la de la Yerba en el Foro de los Balbos. Estas dos últimas las habíamos comentado en la salida anterior.


Ya en la Plaza de Santa María nos detuvimos en el Palacio de Mayoralgo (Rodrigo Escribano). En su fachada: la puerta en arco de medio punto con grandes dovelas, las ventanas geminadas, el escudo reconstruido de los Blázquez-Mayoralgo, con decoración alrededor, y la inscripción con un salmo en referencia a la torre y al águila del emblema.


Después, la Casa de los Golfines de Abajo (Lucía Barroso). Una de las fachadas más interesantes y decoradas de todo el conjunto monumental: la torre desmochada y con matacán, a la derecha; la decoración plateresca del cuerpo central con alfiz calado que se quiebra y enmarca toda la portada. Los escudos de los Golfines y de los Reyes Católicos y la leyenda "FER de FER". Al lado, la torre adosada, de nuevo con el emblema de los Golfines y una cartela que identifica a los propietarios ("Esta es la Casa de los Golfines") ... Todo rematado por una rica crestería plateresca de flameros y dragones o grifos afrontados.



En la Plaza de San Jorge, la monumentalidad de las fachadas del conjunto de la Iglesia de San Francisco Javier (Carla Sánchez) y del antiguo Colegio de Jesuitas (construidos en el s. XVIII). Imponentes torres encaladas, coronadas con chapiteles piramidales; portada barroca con grandes columnas y la imagen del santo titular. 

Iniciando la subida de la Cuesta de la Compañía, a la izquierda se encuentra el que hoy se conoce como Museo de la Semana Santa. En su origen y en la realidad, la Cripta de la Iglesia de San Francisco Javier (Silvia Bravo). Recorrimos la amplia estancia abovedada y con arcos de ladrillo, situada bajo el suelo de la iglesia. Allí observamos el aljibe excavado en las cuarcitas que sigue filtrando las aguas de lluvia. Mirando hacia arriba, por una abertura acristalada, se ve la nave de la iglesia en la parte del crucero.

Al fondo de la cripta, y sin posibilidad de acceso, el lugar donde estuvo el nicho del benefactor y mecenas del conjunto, don Francisco de Vargas y Figueroa (1698).


Fuera de la cripta y hacia el interior del colegio, bajamos al Aljibe (Dylan Llanos), excavado bajo el patio del convento. Cuatro grandes pilares de ladrillo que sostienen bóvedas del mismo material y, en ellas, la abertura y brocal del pozo para la extracción del agua desde el patio. Y sus extraordinarias dimensiones: unos 200 mde supeficie, 9 m de altura, alrededor de 1800 m3 de capacidad, 1200 m2 de superficie de recogida de agua de lluvia, etc. 


En la Plaza de San Mateo, la Casa de los Cáceres-Ovando y la Torre de las Cigüeñas (Álvaro Cid). Coronada con cuerpo saliente de almenas, construida en mampostería y con sillares en las esquinas. Los grandes bloques de granito en la base están relacionados con los restos de la antigua alcazaba. La construcción con almenas de la torre es privilegio de la reina Católica a su vasallo, el capitán Diego de Cáceres-Ovando. La portada de la casa tiene los clásicos elementos de la casa-palacio cacereña.


Y, de aquí, al Aljibe Almohade (Hugo Martínez) del Palacio de las Veletas. Uno de los lugares emblemáticos de la ciudad. Impresionante visión de su estructura en cinco naves cubiertas con bóvedas de cañón,  de los arcos de herradura con columnas reutilizadas, del agua quieta en el suelo excavado sobre la roca madre. En los días de lluvia el agua penetra por algunas oquedades abiertas en las bóvedas. Para los escolares, múltiples preguntas: ¿por qué las monedas en el suelo?, ¿cómo se vacía el agua?, ¿por dónde cogía la gente el agua?, ¿dónde está el pasadizo?... Y al final, un interesante grabado en el mortero de la pared que representa una ciudad de murallas y altas torres. 

Tocaba recreo y bocadillo. En el patio del Museo. Mañana soleada. Desde allí se divisaba toda la Ribera del Marco y, a la orilla derecha del arroyo, la Fuente del Concejo.

Camino de la fuente, recorrimos parte de la Judería vieja, la ermita de San Antonio del Barrio o de la Quebrada (antigua sinagoga), el bello rincón de la Calleja del Moral, que todos se apresuraron a fotografiar, y salida a extramuros por el Arco del Cristo o Puerta del Río.

La Fuente del Concejo (Pilar Pulido), restaurada en 1992, conserva su enlosado de granito y sus arcos, de medio punto y apuntados, en su parte baja. El cuerpo superior, añadido, rompe un poco su fisonomía primitiva. Al lado, discurre canalizada el agua de la Rivera o Arroyo del Marco. Un cartel, en el pequeño jardín, reproduce algunos párrafos de la Ordenanza del Agua de la Ribera dictada por los Reyes Católicos en 1494. Nos vienen a la memoria las imágenes, tan reproducidas y compartidas últimamente, de las aguadoras con los cántaros a la cabeza o en el cuadril, pasando a través del Arco del Cristo y subiendo la Cuesta del Marqués o la de la Compañía. Otros tiempos.


Nuestro recorrido siguió paralelo al arroyo para acercarnos a su nacimiento en la Fuente del Rey o Charca del Marco. Antes, en la calle de San Roque, nos acercamos a la Cisterna (María Ayllón) al pie de la Torre de los Pozos. Pudimos observar, a través del cristal de la puerta, el agua casi hasta el nivel de calle, y las paredes y bóvedas de grandes bloques de mampostería. Sobre la bóveda, el gran macizo que fue base de la antigua torre coracha.

La parada nos permitía observar también la decoración de la Torre de los Pozos (Cristina Ordiales): encintados, estrellas y cartela con jaculatoria de alabanza. Y también el enorme deterioro causado por la humedad en el muro de cierre.

Adelante, por la Ronda de San Francisco (antigua Vía de la Plata). A la derecha, el puente, hoy fosilizado en la glorieta; a la izquierda el Pilón pequeño de San Francisco. Y enfrente, el espacio vacío del antiguo Pilar grande, trasladado en 1975 al mal llamado Foro de los Balbos. Ambos abrevaderos recibían sus aguas de la desaparecida Fuente Nueva.

Los pilares o pilones de San Francisco
La Fuente del Rey o Charca del Marco (Carmen Salazar) era nuestra última parada. El entorno y la charca aparecen con cierto deterioro, a pesar del Parque con que se embelleció la zona. Sus aguas son una surgencia del Calerizo y dan origen al Arroyo de la Madre o Rivera del Marco (Celia García). Huertas, molinos, batanes, tenerías, abrevaderos, y otras múltiples ocupaciones en la Ribera, han sido posibles gracias a sus aguas a lo largo de los siete kilómetros de cauce hasta la desembocadura en el río Guadiloba. Toda una historia de la ciudad. Y un entorno que hay que recuperar.


Este último lugar completa el programa de nuestro proyecto. Sólo nos queda visitar la Fuente de Aguas Vivas (Lucía Mateos), situada a la otra parte de la ciudad, junto al Arroyo de Aguas Vivas. La veremos cuando visitemos el Parque del Principe con los compañeros de Segovia. De todas formas, Lucía nos ha enviado ya imágenes de su recorrido por las fuentes de esta zona de la Sierrilla: Fuente del Hinche, Fuente Bárbara, Fuente de la Madrila y Fuente de Aguas Vivas. Aquí las publicamos.

Después de esta larga caminata, cogimos el autobús junto a los nuevos Juzgados y junto a la Portada del desaparecido cementerio del Espíritu Santo. Nos dejó a las puertas de colegio.


Una agradable y provechosa mañana unos días antes del solsticio de invierno... Y de las vacaciones.

Álbum de la visita

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